
Es curioso, pero a los dos días de publicar el post anterior tuvimos un nuevo simulacro de incendio en el trabajo (esta vez no ocurrió nada extraño, en cinco minutos estábamos todo en la calle, salvo "esa señora que no piensa", que debió quedarse en la oficina pulverizando con ambientador algún clavo que sobresaliera de la pared). Empiezo a pensar que tengo algún tipo de poder sobrenatural que es capaz de predecir el futuro (algo así como la bruja Lola, pero con menos kilos de laca en la cabeza y unos diez centímetros menos de capa de maquillaje).
Ante esta nueva perspectiva me he propuesto predecir la suerte de mis amigos, familiares y compañeros de trabajo, aunque como uno es legal, buena gente, maravilloso, estupendo... perdón, que me pierdo, he decidido no cobrar por mis servicios, únicamente eso que llaman "la voluntad", y yo me pregunto, cuando hablan de "la voluntad", ¿a qué se refieren exactamente?, porque cuando una gitana se me acerca sosteniendo una ramita de vete tú a saber qué diciendo:
- Aiii niño... dame la mano que te voy a leer la buena nueva... sólo "cobro" la voluntad -.
Lo único que soy capaz de pensar (al margen de salir corriendo) es "sí, sí... la mano te voy a dar, para que me cases con tu hija de 12 años...", pero como uno es educado, sensible, empático... perdón, que me vuelvo a perder, lo único que hago es sonreír de medio lado y seguir caminando (como alma que lleva el diablo), mientras la gitana te grita en medio de la calle a pleno pulmón:
- Malajeeee... te voy a eshar un mal de ojo que te vas a enterarr... -
Que conste que estas cosas no creo, pero es oír "mal de ojo" y echarme a temblar, no porque vengan a mi mente imágenes de cabras satánicas o a mi hermana vomitando aquella vez que se indigestó con marisco (siempre estará esa imagen asociada irremediablemente a la niña del exorcista), sino porque me acuerdo de aquella noche de fiesta en la que después de unaborrachera copa o dos, abrimos un botellín de cerveza coca-cola y la chapa describió una parábola inversamente proporcional a la fuerza con la que fue abierta, esto es, acabó estampada en el ojo de un amigo (bautizado cariñosamente desde entonces como "el mal de ojo").
A las cinco de la mañana acabamos en urgencias sin saber si le regalaríamos por su cumpleaños el libro que le habíamos comprado o o un parche (regalarle las dos cosas nos parecía un tanto cruel). Después de estar esperando durante dos horas (ya sabemos como es la sanidad y lo ágiles que son cuando se trata de la posible pérdida de un ojo, total, tienes dos, si pierdes uno tampoco lo vas a notar tanto), el médico por fin lo examinó:
- Uhm... a simple vista no parece que vayas a perder visión, de todas formas, te voy a dejar en observación y mañana vemos qué tal estás. -
"A simple vista", "dejarte en observación", "mañana vemos"... creo que no se pueden usar más palabras relacionadas con la visión en una sola frase, mientras el médico hablaba yo sólo era capaz de pensar en las azafatas del 1, 2, 3 diciendo "por cinco céntimos de euro, frases relacionadas con la vista" (para tranquilidad de todos deciros que finalmente el único recuerdo que le quedó de esa noche fue un bonito morado en el ojo).
Por todo ello, y a pesar de mis reservas ante el llamado "mal de ojo" (también llamado por mi madre "eso os pasa por estar borrachos") si finalmente me decido a abrir mi consultorio particular espero tener el mismo éxito que ha cosechado el Pulpo Paul (he leído que se retira, así que este es mi momento), si un cefalópodo puede (y no, no me refiero a Aramís Fuster)... yo no voy a ser menos.
Recordad... se acepta la voluntad.
Ante esta nueva perspectiva me he propuesto predecir la suerte de mis amigos, familiares y compañeros de trabajo, aunque como uno es legal, buena gente, maravilloso, estupendo... perdón, que me pierdo, he decidido no cobrar por mis servicios, únicamente eso que llaman "la voluntad", y yo me pregunto, cuando hablan de "la voluntad", ¿a qué se refieren exactamente?, porque cuando una gitana se me acerca sosteniendo una ramita de vete tú a saber qué diciendo:
- Aiii niño... dame la mano que te voy a leer la buena nueva... sólo "cobro" la voluntad -.
Lo único que soy capaz de pensar (al margen de salir corriendo) es "sí, sí... la mano te voy a dar, para que me cases con tu hija de 12 años...", pero como uno es educado, sensible, empático... perdón, que me vuelvo a perder, lo único que hago es sonreír de medio lado y seguir caminando (como alma que lleva el diablo), mientras la gitana te grita en medio de la calle a pleno pulmón:
- Malajeeee... te voy a eshar un mal de ojo que te vas a enterarr... -
Que conste que estas cosas no creo, pero es oír "mal de ojo" y echarme a temblar, no porque vengan a mi mente imágenes de cabras satánicas o a mi hermana vomitando aquella vez que se indigestó con marisco (siempre estará esa imagen asociada irremediablemente a la niña del exorcista), sino porque me acuerdo de aquella noche de fiesta en la que después de una
A las cinco de la mañana acabamos en urgencias sin saber si le regalaríamos por su cumpleaños el libro que le habíamos comprado o o un parche (regalarle las dos cosas nos parecía un tanto cruel). Después de estar esperando durante dos horas (ya sabemos como es la sanidad y lo ágiles que son cuando se trata de la posible pérdida de un ojo, total, tienes dos, si pierdes uno tampoco lo vas a notar tanto), el médico por fin lo examinó:
- Uhm... a simple vista no parece que vayas a perder visión, de todas formas, te voy a dejar en observación y mañana vemos qué tal estás. -
"A simple vista", "dejarte en observación", "mañana vemos"... creo que no se pueden usar más palabras relacionadas con la visión en una sola frase, mientras el médico hablaba yo sólo era capaz de pensar en las azafatas del 1, 2, 3 diciendo "por cinco céntimos de euro, frases relacionadas con la vista" (para tranquilidad de todos deciros que finalmente el único recuerdo que le quedó de esa noche fue un bonito morado en el ojo).
Por todo ello, y a pesar de mis reservas ante el llamado "mal de ojo" (también llamado por mi madre "eso os pasa por estar borrachos") si finalmente me decido a abrir mi consultorio particular espero tener el mismo éxito que ha cosechado el Pulpo Paul (he leído que se retira, así que este es mi momento), si un cefalópodo puede (y no, no me refiero a Aramís Fuster)... yo no voy a ser menos.
Recordad... se acepta la voluntad.


3 comentarios:
A la voluntad de usted.
Es la cantidad que tu consciencia gambetea con tu egoismo. La misma se traduce en un dolor de bolsillo y la rememoranza de tantas cosas urgentes que necesitamos comprar y que al observar de soslayo nuestra billetera no nos queda mas remedio que darle un abrazo como pago.
Yo estoy de acuerdo con tu madre, eso es por ir borrachos y no tiene nada que ver con el mal de ojo :D
Y a mí que me parece que me has inspirado un relato... mmmm... ya te diré :D
Besos
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